Anoche mientras grababa a Ayelén bailando con su vestido de bailarina (a pedido de ella), me divertí muchísimo viendo como trataba sin éxito una y otra vez de hacer que Emir siga la coreografía, jajja, de verdad que fué algo divertidísimo.
A Emir lo que menos le importa es el baile, prefiere como todo niño andar brincando por la casa, dar vueltas para ver como todo se mueve a su alrededor o jugar tirando la ropa o escalando en los juguetes.
Emir es muy ágil físicamente, pero para el baile..uhmm no, no nació con ese don.
Así que me reí tanto y claro, cada uno con sus dones en la vida. Ayelén sueña con ser una princesa, Emir vive cada día como una aventura, se adapta a todo, y es super práctico.
Ayelén no se da por vencida y en su intento de manejar el ejercito sería capaz hasta de hacer bailar a Mochy, así que aquí les dejo el video que edité de ambos, me reí mucho y al final me queda como siempre una enseñanza:
Todos nacemos con diferentes dones, diferentes intereses y con la inmensa posibilidad de motivar a otros y acercarlos a nuestra alegría, o simplemente vivir y disfrutar de nuestras pasiones y dejar que cada cual haga lo mismo con las suyas!

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