Este invierno nos ha golpeado duro. Todas las “itis” y sus primas nos han acompañado. En este momento considero que he visitado más al doctor en los últimos tres meses que a cualquier familiar o amigo cercano en los últimos años.
Es cierto, la vida no es sencilla para ningún mortal y más aún cuando uno vive en un país como los Estados Unidos donde la vida es tan solitaria, y no me quejo, porque la verdad yo no soy socialmente activa en la vida real, aún cuando cibernéticamente pareciera ser una persona super extrovertida.
En este preciso momento estoy luchando conmigo misma y pensando que nada gana uno de quejarse, y en vez de eso uno debe de ocuparse. No puedo negar que me preocupa que mis hijos se hayan enfermado tanto este invierno y ni yo misma sé como he aprendido a sobreponerme a tanto correteo y aún así alcanzar a cumplir con todas mis obligaciones.
Lo normal fuera que en vez de estar sentada escribiendo estuviera acostada descansando ahora que finalmente Emir dejó de toser, pero lo cierto es que este espacio cibernético, es lo único que realmente considero mío y funciona mejor que la mejor terapia psicológica.
Siempre termino escribiendo, el motivo es lo de menos, lo que realmente importa es abrir el corazón.
En esta bitácora de vida reconocerán mis preocupaciones, mis alegrías, mis éxitos y hasta los días como hoy en los que no me siento tan bien, pero prefiero ver con positivismo que a pesar de que no ha sido una temporada fácil, gracias a Dios tengo un trabajo flexible, gracias a Dios a mis hijos no les falta nada y gracias a Dios siempre hay un mañana.
Cada vez que me preguntan que haría si pudiera cambiarles algo a mis hijos, siempre respondo lo mismo, no les cambiaría absolutamente nada, sólo les fortalecería el sistema inmunológico para que no tengan que pasar meses tomando antibióticos o bajo el efecto de esteroides y nebulizaciones.
Y aún así ahora que releo lo que estoy diciendo, no se ni de que me quejo, si al final hay tantas familias que de verdad se las ven negras cuando tienen un hijo sufriendo de una enfermedad como el cancer.
Se acabó el lamento! Ven porqué siempre termino escribiendo? Es cuando releo mis pensamientos que me doy cuenta de lo loca o tonta que pueda ser, pero en fín, así somos los seres humanos, el problema más pequeño puede parecer una tortura cuando nos toca a nosotros, pero el más grande puede pasar desapercibido cuando golpea la vida de alguien más.
Prometo pensar más en mis bendiciones que en los retos pasajeros de la vida. Y tú, te apuntas?