Me encantaría decir que soy la madre perfecta y que tengo los hijos perfectos pero no es mi caso, soy una madre demasiado común y corriente que se preocupa, se desespera y a veces se deja manipular por esos dos pequeños seres humanos que se han apoderado de mi vida.

Emir acaba de cumplir ocho años, siempre ha sido muy cercano a mí y hoy está cruzando esa etapa de desprendimiento donde lo puede hacer todo pero no quiere perder mi atención ni mi devoción a él. Ha empezado a hacer cosas curiosas como pedirme que aunque no lo ayude, me siente a verlo vestirse, lo acompañe a ver televisión sin hacer ruido, y lo peor de todo, que lo lleve a la escuela en el carro porque no quiere irse en el autobús.

Es muy fácil decir “Pero no se lo permitas, hay que obligarlo, privarlo, castigarlo” pero lo cierto es que para mí estos eventos van mucho más allá de eso. Creo que todos cruzamos momentos difíciles a medida que vamos creciendo, todos necesitamos especial atención y sobre todo apoyo cuando hay cambios a nuestro alrededor.

No puedo negar que cuando estas situaciones se repiten me ponen los nervios de punta, hablo muchísimo con Emir y le explico lo importante que es cumpla con sus obligaciones así como yo cumplo con las mías, pero a pesar de todo, muchas veces se tarda más de lo esperado en rendirse y decidirse subir al autobús.

Con el pasar de los años y con la evolución de su lenguaje hemos hecho a un lado los cuadros visuales, sin embargo hoy hemos decidido volver a utilizar un método motivador y certero que ayuda a Emir a seguir instrucciones de manera más sencilla y con una respuesta rápida :

Comunicación visual

Funciona así:

Cada mañana cuando ya esté listo hay que utilizar la tabla visual para recordarles los pasos a seguir y lo que esperamos de él, de esta manera el concepto es más claro y más fácil de llevar a cabo.

Este es el cuadro que le explica paso a paso que hacer y como esperamos que continúe la acción hasta el final

Este tipo de proyectos debe ser desarrollado en conjunto con la escuela para que todos estén involucrados y apuntando hacia el mismo objetivo.

Cuando Emir cumple su cometido recibe un premio que es algo tan simple como una carita feliz, que sin duda completa la tarea con satisfacción.

Para continuar motivando al buen comportamiento y al cumplimiento de las reglas, una vez ha ganado 5 caritas felices o cualquier sea el premio, tiene la opción de canjearlas por una actividad que el disfrute. También las actividades están presentadas de modo visual para que sea más fácil elegir y visualizar un objetivo.

Parece una técnica muy sencilla pero siempre funciona muy bien, la verdad es que a veces olvidamos que los niños necesitan soluciones simples y los padres agotar todas las opciones para cumplir su objetivo de educar y obtener lo mejor de sus hijos.

Si has pasado por este tipo de experiencias quizás alguna vez te has preguntado cuál es tu error y si eres una buena mamá, yo me lo he preguntado muchas veces y aunque se que no soy perfecta, no me rindo y a pesar de los retos y de esos momentos de dudas, siempre me recuerdo a mi misma que los hijos no actúan tratando de amargarnos, sino con la intención de aprender, medir sus recursos y encontrar respuestas a sus sentimientos. 

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