El 4 de septiembre salió a luz pública la noticia de que a Bede Vanderhorst se le había prohíbido el abordaje en un avión de la línea área American Airlines, por el sólo hecho de tener síndrome de Down.

Los videos que su madre tomó mientras se le acusaba de ser un “peligro al aire”, comprueban que Bede estaba totalmente calmado jugando con su sombrero mientras sus padres cuestionaban el porqué el personal de la aerolínea estaba reaccionando así.

Estos casos no son aislados. Yo hace un año atrás viví en carne propia como el asistente del piloto, le dijo a Emir que si no se prendía el cinturón se tendría que quedar en el aeroupuerto. Emir, quien por cierto es muy calmado, comenzó a llorar y a patalear porque por supuesto se asustó. El avión atrasó su partida unos minutos y la verdad entre el nerviosismo de calmar a Emir y llegar a nuestro destino, hasta se me olvidó el suceso. No se me pasó su condición por la cabeza, porque a uno como padre hasta se le olvidan el millón de prejuicios que existen allá afuera, pero si me quedé pensando en la falta de sensibilidad y educación que tienen algunas personas.

Siendo positivos y mirando hacia adelante, hay que sacar provecho de estas situaciones para educar y sentar precedentes. Estas son las oportunidades que nos permiten detectar las carencias y establecer respuestas para quienes aún viven en la ignorancia y el prejuicio.

El National Down syndrome Society ha emitido una respuesta pública a American Airlines en la que los invita a educarse, para lo cual ofrecen  al Sr. Tomas W. Horton, Presidente Ejecutivo de American Airlines, un entrenamiento interactivo para sensibilizar a los empleados y enseñarles a tratar sin prejuicio a las personas con síndrome de Down y otro tipo de habilidades distintas.

Creo que la única oportunidad que American Airlines tiene de recuperar el respeto y confianza de nuestra comunidad, es aceptar este ofrecimiento y demostrarnos a todos que están dispuestos a enmendar sus errores y aprender a lidiar con la diversidad en todos sus aspectos.